La fiesta de Zoe estaba toda preparada excepto dos detalles que aun le faltaban por resolver. 1º y mas importante si todas sus amigas tenían novio a excepción de Zoe que tenía a Guille dispuesto a todo ella que iba a hacer en la fiesta. No quería decir nada porque tampoco les quería fastidiar la fiesta pero le gustara o no lo había que hacer por fuerza. Y la segunda que se iba a poner ésa noche. Ningún vestido le convencía, demasiado largo, demasiado corto, demasiado escotado y Mery no tenía una delantera demasiado grande, demasiado elegante. Demasiado, demasiado, demasiado…
Abrió el armario de su habitación en busca de ideas. Tan solo abrir la puerta se cayó una caja de ropa de cuando era más pequeña que tenia en la parte baja. Aquello parecía una leonera, o peor. Siempre tocaba todo y lo dejaba patas arriba, era especialista en eso. Decidió ordenarlo un poco. De repente se encontró una falda del verano ¡Ya esta! Me compraré una falda alta, las que venden en el zara y muchos otros sitios. Me pondré unos zapatos con un tacón de vértigo una camiseta a conjunto sencilla y un colgante!
Tiró la falda que había recogido y se estiro en la cama. Ya había resuelto aquellos dos problemas que le faltaban. “Misión cumplida, cumpleaños perfecto allá vamos” Se dijo a si misma.
La fiesta comenzó a las nueve en casa de Ann. Los padres de ésta estaban de viaje y no iban a volver hasta dentro de dos días. Toda una sorpresa para Zoe, que pensaba que tan solo irían ella y sus cuatro amigas de cena. Algo poco especial quizás, pero divertido, pues iba a estar con sus grandes amigas. Estaba todo decorado, centenares de globos, confetis, la música, comida y algo de bebido alcohólica. La gran sorpresa llegó cuando le fueron a buscar a casa. -¡Zoe corre, sal! Corre que te lo pierdes, ¡Mira mira!- y en cuanto Zoe salió por la puerta le cogieron y le taparon los ojos con una bandana roja, y sin parar de reír la llevaron hasta casa de Ann.-¡¿Que hacéis chicas?! ¿Donde me lleváis?, venga que estoy en pijama no me hagáis esto. Hay por favor. ¿Y si me ve alguien por la calle que? ¡Os mato! –no paraba de forcejear. Le llevaron casi a la fuerza, divertidas, extasiadas. Entradas ya en la casa, se quitaron el abrigo, y justo en el momento en el que ya conseguía ver algo porque sus amigas le habían quitado la bandana, un conjunto de personas le gritaron y cantaron el "cumpleaños feliz". "¿Pero cuánta gente había allí? ¿Sus amigas estaban locas? ¿Y los padres de Ann? Dios, ¡Que locura!". No se lo podía creer. Había un montón de gente. Todos conocidos. Algunos muy amigos y otros no tanto, pero gente que antes o después había significado algo para ella. Sus dieciséis años comenzaban fantásticamente. Música, algo de alcohol, también tabaco, ilusiones, esperanzas, amor, sonrisas, regalos. Todo perfecto. Apenas le dio tiempo de dar las gracias y decir unas pocas palabras cuando la música empezó a sonar a todo volumen. No había problema, Ann vivía algo alejada de la ciudad y los únicos vecinos que tenía no estaban casi nunca en casa.
-¡ZOEE! ¡Hay un problema grave no, gravísimo!-Le dijo Ann a su amiga.- Hahahaha, gravísimo creo que no existe Ann. Todo está perfecto, ¿no lo ves? Oh… no… ¿Vienen tus padres? -Empezó a asustarse un poco.-No no, eso no es. Mírate, ¡no tienes ropa!-¡AAAH! Es cierto, con tantas sorpresas ni me había dado cuenta…- A ver, vamos a mirar en mi armario que seguro que algo hay…- Subieron las escaleras al segundo piso, donde se encontraban todas sus amigas escondidas dentro de ese pequeño armario…-¡Ayyy! ¿Quien me ha pisado? – Dijo Mery escondida en el armario con sus otras tres amigas.-Chicas comienzo a quedarme sin aire- dijo con dificultad Jess.-Chhhsss. Que ya vienen.- Susurró Amaia dando un pisotón a cada una.(…)
-Ve mirando por el armario Zoe, yo miraré por los cajones. Encontraremos algo seguro, ya lo verás.Zoe abrió el armario, y fue tal el susto que casi se cae al suelo…
-¡SORPRESAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¿Que te pensabas? ¡Faltaba nuestro regalo!- ¡OHHHHHHHH! Chicas…-derramó una pequeña lágrima- no tendrías de haberlo hecho, ¡Era súper caro! - ¿Y qué importa eso ahora? Corre, póntelo y deslumbra. Abajo hay miles de personas que quieren verte. ¡Es tu fiesta! Tu día.
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7
Al día siguiente. Última hora. Física.
-Retirar todo lo de encima de la mesa por favor, hoja blanca, dos bolígrafos por si acaso y calculadora. Examen sorpresa- dijo Manuel.
-Mierda, mierda- pensó Mery. Porque no estudie más ayer. Soy tonta.
RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!
Mery entregó en examen decepcionada. Solo sabía una respuesta, las demás las respondió por no dejarlas en blanco. Andaba por el pasillo, triste y con la cabeza agachada.
-Que te pasa Mery? – dijo sonriente, como siempre, Paul.
-Nada, creo que ha sido mi pero examen de Física en años.-Suspiró.
- No te preocupes con un poco de estudio se soluciona- le dio una ligera palmadita en la espalda.
- No, no puedo concentrarme, me agobio en mi habitación, no me entenderás pero me supera- dijo triste Mery.
- jajaja-se rió- Yo se la solución.
- ¿Cual? – se le iluminaron los pequeños ojos verdes.
-Aaahh!
- NO! No se vale, te estas riendo de mi, dímelo!- le intento pegar pero el se escabulló rápidamente hasta q al final le pudo cazar. Abrazados, casi rozándose.
-El próximo día te lo enseñaré, pero solo si me prometes que estudiaras Física en el, si quieres te ayudo.- podía notar cada palabra que salía por su boca a milímetros de distancia.¿Que estoy haciendo? Y de un susto se alejó.
-De acuerdo, te lo prometo- y se fue corriendo, sentía miedo, no sabía que hacía.
Ann, Zoe, Jess y Amaia, sus mejores amigas, la esperaban en la entrada del colegio para que al acabar de hablar con Paul volvieran todas juntas a casa. Todos los días era así. Cuando Mery llegó a donde éstas se encontraban, Amaia le dio un fuerte besito en la mejilla a modo de saludo. Las demás tan solo le sonrieron y le dijeron un conjunto <<¡Hola!>>. Iban de camino a casa, charlando animadamente, cuando de pronto, en un escaparate por el que pasaban todos los días, Zoe vio un precioso vestido rojo pasión. Todas se quedaron mirando aquel vestido. Era realmente bonito, las caras de las chicas lo demostraban. Zoe enamorada de aquel vestido algo caro como para comprárselo un día cualquiera por capricho siguió a sus amigas que al rato de contemplarlo estiraban de ella. Rendida las siguió, aunque todavía pensando en el vestido. No sabía que en un futuro ella misma lo llevaría puesto. Llegadas a una esquina, Amaia, Jess y Ann se despidieron de Zoe y Mery para tomar la dirección que mejor les iba para llegar a casa. Cuando ya estaban algo alejadas de las otras empezaron a hablar sobre cómo iban a organizar el cumpleaños de Zoe.
- Bueno, yo no se lo que pensaréis vosotras, pero a mi me parece que el mejor regalo que le podemos hacer a Zoe es el vestido rojo que acabamos de ver. Le ha encantado. Creo que dentro de cuatro días todavía seguirá pensando él. –Dijo Ann.
-Haber chicas el precio es alto pero por Zoe aremos un esfuerzo os parece?.Haber contando que Guille seguro que paga porque con lo enamorado que esta…-y entre risas continuaron hablando de la super fiesta que iba a tener Zoe para sus 16 alejándose por esa calle las tres amigas.
Otra conversación de aquella tarde en otro lugar de la ciudad empezó a ser algo deprimente.-Tía, no sabes las ganas que tengo de fiesta. ¡Y la semana que viene es mi cumple!-Dijo Zoe. Pero dándose cuenta de que su amiga no le contestaba u no tenía mucha intención de hacerlo, le preguntó con un tono algo más alto a ver si le pasaba algo. Bajando de las nubes Mery se disculpo y le dijo:-Lo siento, cielo. No sé qué me pasa, estoy todo el día pensando en cosas estúpidas…-¿En cosas estúpidas? ¿O en algún chico? ¿Eh pillinaaa?- Le dijo Zoe maliciosa pero cariñosa a la vez.-Puede.-La respuesta de Mery fue seca, sosa.-Cuéntamelo todo. Y no te dejes ningún detalle. Vamos, soy tu amiga ¿no?-No hay nada que contar Zoe. A ver, desde que lo dejé con ese estúpido de Speed todo ha cambiado en mi. Hay alguien… Paul, que me hace sentir mejor persona de la era y soy, que consigue a todas horas hacerme sonreír. Pero no sé, sigo echando muchísimo de menos a Speed. Pensaba que no podría hacerme daño jamás, pensaba que… que me quería.- Fue con esta última frase con la que unas pequeñas gotas saladas y tristes comenzaron a caérsele por debajo de los ojos. Casi no pudo terminar la frase. No imaginaba que alguien se pudiese sentir tan mal como ella. En esos instantes Zoe la sobresalto un poco diciendo:-Mery, Speed y tu hacíais muy buena pareja, sí, pero lo vuestro acabó y ya esta. No debes llorar por eso. Tienes que pensar lo buena persona que tú eres, no mereces que te hayan hecho esto, ni por parte de Speed ni por la de Jess. De todas formas pasa, olvida y aprende. Pasa de lo que duela o pueda hacerte sentir mal. Olvida el amor de Speed pero conserva vuestros buenos momentos. Y aprende. Aprende a amar a quien de verdad te ama, y a vivir tu vida de dieciséis años. No te preocupes por amores estúpidos, que no por ello vas a estar siempre sola. Jamás pasará eso amiga mía. Tú vales demasiado. –Y con una sonrisa y un abrazo terminó su pequeño discurso e hizo que Mery se tranquilizara.-Gracias. Intentaré hacerte caso, pero entiéndeme, Speed ha significado mucho para mí… Él ha sido mi primer amor. He vivido con él mis primeros besos, mis primeras ilusiones, mis primeros sueños, mis primeras locuras… Con él he aprendido a querer. Hemos vivido demasiados momentos indescriptibles. Él lo ha sido todo. Lo he querido como a nadie.
-Retirar todo lo de encima de la mesa por favor, hoja blanca, dos bolígrafos por si acaso y calculadora. Examen sorpresa- dijo Manuel.
-Mierda, mierda- pensó Mery. Porque no estudie más ayer. Soy tonta.
RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!
Mery entregó en examen decepcionada. Solo sabía una respuesta, las demás las respondió por no dejarlas en blanco. Andaba por el pasillo, triste y con la cabeza agachada.
-Que te pasa Mery? – dijo sonriente, como siempre, Paul.
-Nada, creo que ha sido mi pero examen de Física en años.-Suspiró.
- No te preocupes con un poco de estudio se soluciona- le dio una ligera palmadita en la espalda.
- No, no puedo concentrarme, me agobio en mi habitación, no me entenderás pero me supera- dijo triste Mery.
- jajaja-se rió- Yo se la solución.
- ¿Cual? – se le iluminaron los pequeños ojos verdes.
-Aaahh!
- NO! No se vale, te estas riendo de mi, dímelo!- le intento pegar pero el se escabulló rápidamente hasta q al final le pudo cazar. Abrazados, casi rozándose.
-El próximo día te lo enseñaré, pero solo si me prometes que estudiaras Física en el, si quieres te ayudo.- podía notar cada palabra que salía por su boca a milímetros de distancia.¿Que estoy haciendo? Y de un susto se alejó.
-De acuerdo, te lo prometo- y se fue corriendo, sentía miedo, no sabía que hacía.
Ann, Zoe, Jess y Amaia, sus mejores amigas, la esperaban en la entrada del colegio para que al acabar de hablar con Paul volvieran todas juntas a casa. Todos los días era así. Cuando Mery llegó a donde éstas se encontraban, Amaia le dio un fuerte besito en la mejilla a modo de saludo. Las demás tan solo le sonrieron y le dijeron un conjunto <<¡Hola!>>. Iban de camino a casa, charlando animadamente, cuando de pronto, en un escaparate por el que pasaban todos los días, Zoe vio un precioso vestido rojo pasión. Todas se quedaron mirando aquel vestido. Era realmente bonito, las caras de las chicas lo demostraban. Zoe enamorada de aquel vestido algo caro como para comprárselo un día cualquiera por capricho siguió a sus amigas que al rato de contemplarlo estiraban de ella. Rendida las siguió, aunque todavía pensando en el vestido. No sabía que en un futuro ella misma lo llevaría puesto. Llegadas a una esquina, Amaia, Jess y Ann se despidieron de Zoe y Mery para tomar la dirección que mejor les iba para llegar a casa. Cuando ya estaban algo alejadas de las otras empezaron a hablar sobre cómo iban a organizar el cumpleaños de Zoe.
- Bueno, yo no se lo que pensaréis vosotras, pero a mi me parece que el mejor regalo que le podemos hacer a Zoe es el vestido rojo que acabamos de ver. Le ha encantado. Creo que dentro de cuatro días todavía seguirá pensando él. –Dijo Ann.
-Haber chicas el precio es alto pero por Zoe aremos un esfuerzo os parece?.Haber contando que Guille seguro que paga porque con lo enamorado que esta…-y entre risas continuaron hablando de la super fiesta que iba a tener Zoe para sus 16 alejándose por esa calle las tres amigas.
Otra conversación de aquella tarde en otro lugar de la ciudad empezó a ser algo deprimente.-Tía, no sabes las ganas que tengo de fiesta. ¡Y la semana que viene es mi cumple!-Dijo Zoe. Pero dándose cuenta de que su amiga no le contestaba u no tenía mucha intención de hacerlo, le preguntó con un tono algo más alto a ver si le pasaba algo. Bajando de las nubes Mery se disculpo y le dijo:-Lo siento, cielo. No sé qué me pasa, estoy todo el día pensando en cosas estúpidas…-¿En cosas estúpidas? ¿O en algún chico? ¿Eh pillinaaa?- Le dijo Zoe maliciosa pero cariñosa a la vez.-Puede.-La respuesta de Mery fue seca, sosa.-Cuéntamelo todo. Y no te dejes ningún detalle. Vamos, soy tu amiga ¿no?-No hay nada que contar Zoe. A ver, desde que lo dejé con ese estúpido de Speed todo ha cambiado en mi. Hay alguien… Paul, que me hace sentir mejor persona de la era y soy, que consigue a todas horas hacerme sonreír. Pero no sé, sigo echando muchísimo de menos a Speed. Pensaba que no podría hacerme daño jamás, pensaba que… que me quería.- Fue con esta última frase con la que unas pequeñas gotas saladas y tristes comenzaron a caérsele por debajo de los ojos. Casi no pudo terminar la frase. No imaginaba que alguien se pudiese sentir tan mal como ella. En esos instantes Zoe la sobresalto un poco diciendo:-Mery, Speed y tu hacíais muy buena pareja, sí, pero lo vuestro acabó y ya esta. No debes llorar por eso. Tienes que pensar lo buena persona que tú eres, no mereces que te hayan hecho esto, ni por parte de Speed ni por la de Jess. De todas formas pasa, olvida y aprende. Pasa de lo que duela o pueda hacerte sentir mal. Olvida el amor de Speed pero conserva vuestros buenos momentos. Y aprende. Aprende a amar a quien de verdad te ama, y a vivir tu vida de dieciséis años. No te preocupes por amores estúpidos, que no por ello vas a estar siempre sola. Jamás pasará eso amiga mía. Tú vales demasiado. –Y con una sonrisa y un abrazo terminó su pequeño discurso e hizo que Mery se tranquilizara.-Gracias. Intentaré hacerte caso, pero entiéndeme, Speed ha significado mucho para mí… Él ha sido mi primer amor. He vivido con él mis primeros besos, mis primeras ilusiones, mis primeros sueños, mis primeras locuras… Con él he aprendido a querer. Hemos vivido demasiados momentos indescriptibles. Él lo ha sido todo. Lo he querido como a nadie.
6
Los claros rayos de sol le despertaron a la mañana siguiente. No quería levantarse. Le gustaba quedarse en la cama durante unos minutos más para poder pensar. Siempre lo hacía. Pensaba en los sueños que había tenido, y generalmente eran todos con Speed. Ese día sin embargo no fue así. No soñó con nadie, o por lo menos no se acordaba de ello. En aquellos minutos que estuvo en la cama, pensó en lo que le podría deparar el día. Era sábado. A la tarde, como todos los fines de semana, saldría con sus amigas, pero a la mañana no tenía ni idea de qué podía hacer. Tampoco tenía muchas ganas de hacer algo. Pensó en el libro que se estaba leyendo. Lo empezó tan solo dos días atrás, pero aquella historia ya le había enganchado demasiado. Decidió entonces que a la mañana se quedaría en casa. Dedicaría el tiempo a leer esa historia triste y dura que reflejaba la vida al cien por cien. La historia tenía también una parte bonita, de amor. Al pensar en esto último se extrañó un poco. Le sorprendió. Nunca se había parado a pensar que todos los libros tienen su parte de amor. Todos y cada uno de ellos. Sin excepciones. Eso le gustaba. Ella siempre había pensado que las tres cosas más importantes de la vida eran: el amor por encima de todo, las miradas de complicidad y las sonrisas nunca forzadas. Todo lo demás venía después, mucho menos importante.
Se levantó de la cama casi sin ganas, bostezando. Se fue al salón y allí encontró a su familia desayunando. Dio los buenos días y al regresar con su desayuno de la cocina les dijo a sus padres que esa mañana se quedaría en casa. Sus padres asintieron, aunque en realidad Mery sabía que no le habían hecho caso y que al cabo de un rato le preguntarían si no iba a salir. Devoró su Cola-Cao con cereales y se fue directamente a su habitación. Decidió encender el ordenador y al ver que no había casi gente con la que hablar se puso en estado “ausente” y se hecho en la cama para leer a gusto y tranquila.
Al cabo de haberse leído, o mejor dicho, engullido el libro, hizo una pequeña pausa. Al levantar la cara se dio cuenta del silencio que se había producido en la habitación. Completo y absoluto silencio. Se podía escuchar el pequeño tik-tak que producía el reloj situado más allá de la puerta de su habitación. A excepción de eso no había ningún tipo de ruido más. Escuchaba aquel ligero “piiii” que producía este tipo de silencios.
Era sábado, hacía buen día, un espléndido día. Hacía tiempo que el sol no brillaba tanto pero tenía que estudia Física. Si no… iba a estar acabada ese trimestre. No entendía nada y si no se ponía ya a estudiar suspendería. Si eso ocurría no podría volver a tocar la calle durante mucho tiempo.
¿Qué presión hay en un objeto situado dentro de una piscina si está situado a 45m del suelo? No lo sé. ¿Cuánto mide la piscina? ¿Y el agua es salada o dulce? Vale, será dulce pero nunca se sabe. AHH! No puedo más. Me supera.
Abrió la ventana y respiró un poco de aire fresco. Difícil era en medio de la ciudad de Barcelona. Miró a su pecera, intento llamar la intención de Dama, su pez preferido, pero ella no hizo caso. Les echó un poco de comida, todos fueron corriendo a por ella. “Como si no les alimentara nunca” pensó.
Se puso en el ordenador, todavía no se había conectado ninguna de sus amigas. Era pronto y estarían durmiendo como casi toda Barcelona un sábado.
Se levantó de la cama casi sin ganas, bostezando. Se fue al salón y allí encontró a su familia desayunando. Dio los buenos días y al regresar con su desayuno de la cocina les dijo a sus padres que esa mañana se quedaría en casa. Sus padres asintieron, aunque en realidad Mery sabía que no le habían hecho caso y que al cabo de un rato le preguntarían si no iba a salir. Devoró su Cola-Cao con cereales y se fue directamente a su habitación. Decidió encender el ordenador y al ver que no había casi gente con la que hablar se puso en estado “ausente” y se hecho en la cama para leer a gusto y tranquila.
Al cabo de haberse leído, o mejor dicho, engullido el libro, hizo una pequeña pausa. Al levantar la cara se dio cuenta del silencio que se había producido en la habitación. Completo y absoluto silencio. Se podía escuchar el pequeño tik-tak que producía el reloj situado más allá de la puerta de su habitación. A excepción de eso no había ningún tipo de ruido más. Escuchaba aquel ligero “piiii” que producía este tipo de silencios.
Era sábado, hacía buen día, un espléndido día. Hacía tiempo que el sol no brillaba tanto pero tenía que estudia Física. Si no… iba a estar acabada ese trimestre. No entendía nada y si no se ponía ya a estudiar suspendería. Si eso ocurría no podría volver a tocar la calle durante mucho tiempo.
¿Qué presión hay en un objeto situado dentro de una piscina si está situado a 45m del suelo? No lo sé. ¿Cuánto mide la piscina? ¿Y el agua es salada o dulce? Vale, será dulce pero nunca se sabe. AHH! No puedo más. Me supera.
Abrió la ventana y respiró un poco de aire fresco. Difícil era en medio de la ciudad de Barcelona. Miró a su pecera, intento llamar la intención de Dama, su pez preferido, pero ella no hizo caso. Les echó un poco de comida, todos fueron corriendo a por ella. “Como si no les alimentara nunca” pensó.
Se puso en el ordenador, todavía no se había conectado ninguna de sus amigas. Era pronto y estarían durmiendo como casi toda Barcelona un sábado.
5
Mery estaba confusa, ¿Qué había hecho Speed? ¿Porque se había marchado en mitad de la clase? << ¡No! No me importa. Me da igual lo que haga y lo que le pase. No, no…>> se repetía una y otra vez a ella misma. Aunque en el fondo ella sabía que no era tan fácil olvidarle del día a la mañana. Sonó el timbre en ese instante.
-Mery, ¿Que le pasa a tu novio?- preguntaron todas sus amigas a la misma vez, casi en coro.
-Nada, supongo que tendrá un mal día.-bajó la mirada, no se atrevía a decirles nada, no quería…Y con esa cobardía al final se quedó sola, pues una a una sus amigas fueron marchándose con sus parejas. Se sentó allí mismo y fue desenvolviendo poco a poco ese delicioso bocata que le había preparado su madre como cada mañana. Mmm… era su preferido, de fuet. Pero no tenía hambre.
-Mmm… Que buena pinta tiene este bocata, dame un poco- dijo Paul apareciendo por detrás suyo. La asustó un poco.
-Ten, todo tuyo, no tengo hambre- respondió sin muchas ganas.
- ¿Seguro?- antes de acabar ya le había pegado un mordisco de campeonato. Ella sonrió, le hizo algún tipo de gracia. De algún modo le transmitía alegría.
-Sí, seguro.
-¿Que te pasa? ¿Has roto con Speed?- dijo con toda la naturalidad del mundo.
-¿Pero como…?
- No soy tonto ¿sabes? Es fácil de adivinarlo, solo hace falta un poco de atención.
- Pues mis amigas…
-Tss… No digas eso, en el fondo te quieren solo que…- mirando hacia ellas, cada una distribuida en un rincón de aquel patio- tienen otras cosas en la cabeza.
-Ya pero igualmente, no se…
Sonrió y dijo:
- Y bueno ¿Qué ha pasado? Se os veía muy bien.
-Eso creía yo- bajó la mirada- pero ayer me di cuenta que me equivocaba. Estaba en el parque, con Jess..- suspiró.
Él le cogió su barbilla con su mano y delicadamente le subió la cara hasta que por fin la tenía a su misma altura, y la miró fijamente a los ojos.
-El que es capaz de hacer eso no se merece que malgastes ni siquiera tu tiempo pensando en él.- Sonó el timbre otra vez. Paul miró el timbre, le dio un beso en la mejilla y se fue sin despedirse.
Ella se quedó muy confusa, ilusionada tal vez. Ese chico tenía algo y no sabía exactamente qué era pero desde luego le encantaba. En los pocos momentos que habían estado juntos él ya le había demostrado tanto o mas de lo que cualquiera le había podido demostrado en mas de un año. Durante la siguiente hora Mery intentó prestar toda la atención posible a los ejercicios de Matemáticas de clase, pues últimamente no había estado muy atenta y estaba un poco perdida en la lección. Al acabar la jornada se fue con Ann de compras. Dos meses. Tan solo les quedaban dos meses para elegir el vestido perfecto, los zapatos con el tacón más impresionante de todos, y por supuesto la pareja de baile perfecta. l pensar en esto último la cara le cambio un poco, sabía que iba a ser duro superar lo de Speed, pero lo iba a conseguir, y muy pronto. Ella era fuerte, una chica que se ponía pequeños retos y los superaba siempre. Ann al verle en las nubes le dijo:
-¡Tía despierta! Estas en pensando a saber en que y no tenemos mucho tiempo. Mira este vestido, ¿no te parece precioso? Te quedaría genial. A ti solo, con ese cuerpo tan bestial que tienes…
- ¡Ann no digas tonterías! Tú también eres perfecta y muy muy muy guapa.- Le dijo dándole un beso en la mejilla y sonriéndole.
Las dos acabaron la tarde de compras exhaustas. Solo necesitaban una ducha y una noche de sueño continuo.
4
Speed por otro lado estaba totalmente nervioso. Contemplaba a Mery cómo ella pensaba y sonreía. Deseaba con todas sus fuerzas colarse en aquellos pensamientos, saber qué era aquello en lo que estaba pensando que le hacía tan feliz. Tuvo la esperanza de que fuese algo que solo ellos dos habían vivido, algún momento, algún día, alguna larga llamada a las 12 de la noche, cualquier cosa solo suya, de ellos dos. Pero poco a poco fue perdiendo la esperanza. Pensó que Mery ayer le había visto con Jessica, y sintió un dolor inexpresable en el estómago al pensar cómo pudo ella sentirse en aquel momento. Jamás deseo hacerle daño, pero Jess… Jess aquel día pudo con él. Su sabiduría de retener cada mirada, su sabiduría de hacer que por un pequeñísimo momento él se sintiera colado por ella, o su sabiduría de besarle en el momento oportuno de la situación, inesperadamente.
MIERDA! Definitivamente Mery lo sabía, no podía ser otra cosa. En ese momento a Speed le entró un sentimiento de impotencia. Impotencia hacia aquella situación. No tenía ningún tipo de solución, había metido la pata hasta el fondo aquella vez.
Como podía haber sido tan tonto… tan iluso de creer que no pasaría nada, de creer a Jess diciéndole que no lo iba a descubrir. Tonto se repetía una y otra vez. De tanta rabia que tenía rompió el lapicero nuevo que tenía entre las manos. Había perdido a su amor, a su pequeña Mery, todo porque Jess le comió la cabeza, tonto, tonto y otra vez tonto no tenía otra palabra en la cabeza. No tenía solución, ahora ya no…
Las paredes de aquella aula le agobiaban, cada vez más. Hasta que no pudo mas y salio corriendo de esa aula y del colegio… Comenzó a correr sin ninguna dirección, hacia mucho frío. No llevaba ni chaqueta i eran mitades de noviembre. Llovía muy fuerte, cada gota de agua que le tocaba su piel, frágil en aquel momento le parecían pequeños puñales intensos.
Pero en esos momentos el puñal que de verdad le habían clavado era en el corazón, y lo peor era que había sido él mismo.
-AAAAAAAAAAAAAAAH! –gritó una y otra vez. Gritó como nunca lo había hecho. Gritó arrodillado en medio de aquella tormenta en algún lugar que aún no había descifrado. Gritó hasta quedarse sin voz. Todas las pequeñas pero abundantes gotas que caían por sus mejillas por efecto de la gravedad desaparecían camuflándose con todas aquellas gotas de agua dulce.
Estaba completamente empapado. Fue entonces cuando miró ese lugar donde sus piernas le habían conducido. No podía ser, sus ojos le habían hecho una mala pasada de tanto llorar pensó primeramente pero volvió a mirar y no. Era realmente aquel sitio, era ese parque traicionero. Donde perdió a su chica sin darse cuenta, feliz y sonriente en esos instantes que duraron demasiado poco. Pensó. Había sido como una partida en Las Vegas dónde excitado por la emoción del peligro te arriesgas sin ver todo lo que puedes llegar a perder, y él sin duda había perdido la mayor fortuna que puede tener el hombre, su corazón. Y se quedo en silencio hasta que oscureció. Pensaba en cada minuto vivido con ella, cada beso, cada sonrisa, cada recuerdo, cada tarde, cada regalo, cada abrazo, cada enfado y sobretodo, cada reconciliación… Pensó en todo lo que se relacionaba a ella, todo el mundo que giraba al rededor de ella.
Cuando ya se había hecho de noche y nadie mas quedaba en ese parque, juró no volver a pisar. Se fue con dolor de cabeza de tanto pensar en ella. La única conclusión que había sacado era que no la volvería a hablar. No podía ni imaginárselo lo mal que lo estaba pasando ella, prefería ponérselo fácil a partir de ahora. Sentía demasiada vergüenza para volver a mirarla. Sentía que había perdido el rumbo de su vida…
MIERDA! Definitivamente Mery lo sabía, no podía ser otra cosa. En ese momento a Speed le entró un sentimiento de impotencia. Impotencia hacia aquella situación. No tenía ningún tipo de solución, había metido la pata hasta el fondo aquella vez.
Como podía haber sido tan tonto… tan iluso de creer que no pasaría nada, de creer a Jess diciéndole que no lo iba a descubrir. Tonto se repetía una y otra vez. De tanta rabia que tenía rompió el lapicero nuevo que tenía entre las manos. Había perdido a su amor, a su pequeña Mery, todo porque Jess le comió la cabeza, tonto, tonto y otra vez tonto no tenía otra palabra en la cabeza. No tenía solución, ahora ya no…
Las paredes de aquella aula le agobiaban, cada vez más. Hasta que no pudo mas y salio corriendo de esa aula y del colegio… Comenzó a correr sin ninguna dirección, hacia mucho frío. No llevaba ni chaqueta i eran mitades de noviembre. Llovía muy fuerte, cada gota de agua que le tocaba su piel, frágil en aquel momento le parecían pequeños puñales intensos.
Pero en esos momentos el puñal que de verdad le habían clavado era en el corazón, y lo peor era que había sido él mismo.
-AAAAAAAAAAAAAAAH! –gritó una y otra vez. Gritó como nunca lo había hecho. Gritó arrodillado en medio de aquella tormenta en algún lugar que aún no había descifrado. Gritó hasta quedarse sin voz. Todas las pequeñas pero abundantes gotas que caían por sus mejillas por efecto de la gravedad desaparecían camuflándose con todas aquellas gotas de agua dulce.
Estaba completamente empapado. Fue entonces cuando miró ese lugar donde sus piernas le habían conducido. No podía ser, sus ojos le habían hecho una mala pasada de tanto llorar pensó primeramente pero volvió a mirar y no. Era realmente aquel sitio, era ese parque traicionero. Donde perdió a su chica sin darse cuenta, feliz y sonriente en esos instantes que duraron demasiado poco. Pensó. Había sido como una partida en Las Vegas dónde excitado por la emoción del peligro te arriesgas sin ver todo lo que puedes llegar a perder, y él sin duda había perdido la mayor fortuna que puede tener el hombre, su corazón. Y se quedo en silencio hasta que oscureció. Pensaba en cada minuto vivido con ella, cada beso, cada sonrisa, cada recuerdo, cada tarde, cada regalo, cada abrazo, cada enfado y sobretodo, cada reconciliación… Pensó en todo lo que se relacionaba a ella, todo el mundo que giraba al rededor de ella.
Cuando ya se había hecho de noche y nadie mas quedaba en ese parque, juró no volver a pisar. Se fue con dolor de cabeza de tanto pensar en ella. La única conclusión que había sacado era que no la volvería a hablar. No podía ni imaginárselo lo mal que lo estaba pasando ella, prefería ponérselo fácil a partir de ahora. Sentía demasiada vergüenza para volver a mirarla. Sentía que había perdido el rumbo de su vida…
3
Mery, algo desconcertada sonreía como nunca lo había hecho. Esas veces en las que se sonríe más con el corazón que con el gesto de la cara. Durmió bien, y a la mañana siguiente se sintió con muchas más fuerzas para seguir con su vida adelante. Cuando sonó aquella vieja pero fantástica canción que tenía puesta de despertador en el móvil, se levantó de un salto y abrió su armario. Decidida como nunca se vistió con una falda vaquera, unos botines negros y una camiseta azul eléctrico. Quería sentirse guapa. Aquel azul de su camiseta se lo permitía, y le daba al mismo tiempo un aire algo alocado. Sin asegurarse de llevar el material prescindible del colegio dentro de su mochila la cogió y salio de casa feliz, dando pequeños saltos. Ese día no desayuno, no tenía ganas de sentarse en la cocina y tener que estar aguantando las cosas que su madre le diría.
Así pues, llegó al colegio y justo cuando cruzó la puerta que separaba el colegio de la acera de la calle se cruzó con Speed. Éste fue a saludarle con un beso en los labios, sonriente, pero Mery en ese momento se confundió no era tan fácil como había imaginado, le costo sangre y sudor apartarle sus labios pero lo consiguió, repentinamente, le apartó la cara y se fue sin decir ni una palabra, aguantándose las lágrimas. Speed no entendía nada. La primera clase fue normal, no se dignó a dirigirle una simple mirada, y fue en la segunda hora cuando recibió una nota de Speed. Le preguntaba a ver que le pasaba. Mery tan solo le escribió:
"Tu mismo tendrás que saberlo, dime que te paso ayer"
Speed se sentía fatal, el mundo se le estaba cayendo encima a pedazos. Y a ella también. No era consciente de que había perdido a su amor, a ese chico con el que tantas veces había reído, había pasado muchos grandes momentos… Como aquel día…
Se lo encontró por sorpresa cuando ella salía de la academia de inglés. Le acompañó hasta su casa y cuando ya se estaban despidiendo y ella ya había abierto la puerta del portal, él le cogió las llaves de sus manos y divertido echo a correr. Ella no supo cómo reaccionar hasta que el chico le grito:
-¡Me las quedo! Tendrás que llamar al interfono para que te abran.
-¡Anda, no seas tonto, devuélvemelas!-
Te las devolveré cuando lleguemos a mi casa.-
¡Pero si hemos pasado por tu casa hace tan solo diez minutos! Que bobo eres, ¿No me harás ir otra vez no?
-Claro que si. -Le dijo sonriendo.-
Y fue entonces cuando ella rendida corrió los cincuenta metros que les separaban y le acompaño hasta su casa. Pensó que era algo estúpido, pero a la vez divertido. Le gustó aquel pequeño juego. Cuando por fin llegaron él le dio las llaves y después de darle un pequeño beso en los labio le susurro al oído "te quiero". Y así, sin más, se fue. Ella volvió a su casa con la sonrisa más grande que nadie en el mundo podía tener. Iba negando con la cabeza al mismo tiempo que sonreía y pensaba en lo que la gente diría de ellos dos si hubieran visto aquella escena. Dos jóvenes conducidos por la locura y la diversión. Dos jóvenes enamorados…El grito de su profesora de Matemáticas le hizo volver a la realidad, a esa realidad que tano odiaba ella. Esa realidad en la que los problemas ligan más que las personas. En la que el dinero y el egoísmo ganan en una lucha al cariño y la generosidad. Pero a la misma realidad en la que las pequeñas cosas te hacen disfrutar de la verdadera vida y te hacen sonreír en cada rincón del corazón.
Así pues, llegó al colegio y justo cuando cruzó la puerta que separaba el colegio de la acera de la calle se cruzó con Speed. Éste fue a saludarle con un beso en los labios, sonriente, pero Mery en ese momento se confundió no era tan fácil como había imaginado, le costo sangre y sudor apartarle sus labios pero lo consiguió, repentinamente, le apartó la cara y se fue sin decir ni una palabra, aguantándose las lágrimas. Speed no entendía nada. La primera clase fue normal, no se dignó a dirigirle una simple mirada, y fue en la segunda hora cuando recibió una nota de Speed. Le preguntaba a ver que le pasaba. Mery tan solo le escribió:
"Tu mismo tendrás que saberlo, dime que te paso ayer"
Speed se sentía fatal, el mundo se le estaba cayendo encima a pedazos. Y a ella también. No era consciente de que había perdido a su amor, a ese chico con el que tantas veces había reído, había pasado muchos grandes momentos… Como aquel día…
Se lo encontró por sorpresa cuando ella salía de la academia de inglés. Le acompañó hasta su casa y cuando ya se estaban despidiendo y ella ya había abierto la puerta del portal, él le cogió las llaves de sus manos y divertido echo a correr. Ella no supo cómo reaccionar hasta que el chico le grito:
-¡Me las quedo! Tendrás que llamar al interfono para que te abran.
-¡Anda, no seas tonto, devuélvemelas!-
Te las devolveré cuando lleguemos a mi casa.-
¡Pero si hemos pasado por tu casa hace tan solo diez minutos! Que bobo eres, ¿No me harás ir otra vez no?
-Claro que si. -Le dijo sonriendo.-
Y fue entonces cuando ella rendida corrió los cincuenta metros que les separaban y le acompaño hasta su casa. Pensó que era algo estúpido, pero a la vez divertido. Le gustó aquel pequeño juego. Cuando por fin llegaron él le dio las llaves y después de darle un pequeño beso en los labio le susurro al oído "te quiero". Y así, sin más, se fue. Ella volvió a su casa con la sonrisa más grande que nadie en el mundo podía tener. Iba negando con la cabeza al mismo tiempo que sonreía y pensaba en lo que la gente diría de ellos dos si hubieran visto aquella escena. Dos jóvenes conducidos por la locura y la diversión. Dos jóvenes enamorados…El grito de su profesora de Matemáticas le hizo volver a la realidad, a esa realidad que tano odiaba ella. Esa realidad en la que los problemas ligan más que las personas. En la que el dinero y el egoísmo ganan en una lucha al cariño y la generosidad. Pero a la misma realidad en la que las pequeñas cosas te hacen disfrutar de la verdadera vida y te hacen sonreír en cada rincón del corazón.
2
Speed giró la cabeza hacia donde estaba Mery, y ésta se escondió rápidamente tras el primer árbol que encontró. No quería verle. No quería otra mentira más, ni otra sonrisa más pues sabía lo que significaba que estuvieran los dos juntos. Sabia que Jess era así, lo sabía perfectamente pero nunca hubiera podido imaginarse que se lo hiciera a ella, su amiga, por lo menos eso creía…
De pronto se juntaron y empezaron a besarse. Mery sintió que se estaba muriendo, sintió como si alguien le estuviera clavando en ese mismo momento una espada por toda la espalda, matándola. Sintió escalofríos por todo su cuerpo, y sus mejillas estaban totalmente empapadas por cada lágrima que le caía. Solo se dio cuenta de que estaba llorando al rato, cuando ya no pudo más y se vio obligada a correr, a escapar. Tan solo necesitaba un abrazo.
Verdadero. Cálido. Uno de esos abrazos en los que sobran todas las palabras. No tenia nadie de quien recibirlo, todas sus amigas tenían novio y estaban pendientes únicamente de ellos. Lo único que le quedaba era su familia. Esa familia que estaba repleta de adultos, a los que solo les importaban cosas estúpidas como eran el dinero, o el trabajo. Nunca nadie de su familia se había dado cuenta de que ella estaba mal. Y pocas veces había recibido ánimos. Las veces que la animaban eran en los días en los que tenia exámenes. Esos días en los que todos los padres intentan que sus hijos estudien, que saquen adelante el curso. Así pues, Mery se sintió totalmente sola. Llego a casa y sin saber que hacer encendió su ordenador. Siguió llorando mientras escuchaba las canciones de Speed y ella. Era como si de alguna forma las hubieran compuesto las mentes de ellos dos, reflejando a la máxima exactitud todos sus sentimientos.
“Me voy perdiendo en tu aroma, me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando, palabras que llegan a este pobre corazón. “ Palabras que no volverá a escuchar, piensa. Y absorta en esas canciones…
-Paul: hola!
-Mery: hola
-Paul: que tal todo?
-Mery: afrontando la vida… y tu?
-Paul: bien. Como? Que t pasa?
-Mery: que la vida no siempre es como deseamos por mucho que lo intentemos…
-Paul: Tienes razón, pero tenemos de aprovecharla al máximo. Escucha. Hay cosas que pasan porque tienen que pasar. No lo sé, pero a mis dieciséis años no le doy demasiada importancia a eso. Tienes q cometer errores porque la vida consiste en eso, aprender de ellos y vivir. Tienes que saborear cada minuto, cada segundo. Porque cada año q crecemos vamos perdiendo un buen trozo de ilusión y esperanza. No. Yo tampoco lo entiendo porque las cosas nos acaban saliendo mal pero sabes q no me lo puedes negar. Hay cosas que merecen la pena vivirlas. Son cosas que no se buscan, sino que encuentran. Así, sin más. Rápido. Especial. Bonito. Nada es fácil, eso lo sabemos todos, pero hay q luchar, hasta mas no poder.
-Sonríe- Mery: gracias, intentare ser tan positiva como tú. Me voy a dormir, he tenido un día ajetreado. Buenas noches
-Paul: Buenas noches.
Apagó el ordenador, se puso el pijama y se fue a dormir. No acababa de entender las palabras que le había dicho Paul, la verdad, tenía razón pero nunca habían hablado mucho. Sí, se conocían desde hace mucho tiempo era uno mas de la pandilla pero nunca había tenido tiempo para conocerle un poco más. Quizás sea hora. Pensó. Alo mejor él la comprendía, podrían llegar a ser grandes amigos algún día. Porque en esa corta conversación lo había demostrado.
De pronto se juntaron y empezaron a besarse. Mery sintió que se estaba muriendo, sintió como si alguien le estuviera clavando en ese mismo momento una espada por toda la espalda, matándola. Sintió escalofríos por todo su cuerpo, y sus mejillas estaban totalmente empapadas por cada lágrima que le caía. Solo se dio cuenta de que estaba llorando al rato, cuando ya no pudo más y se vio obligada a correr, a escapar. Tan solo necesitaba un abrazo.
Verdadero. Cálido. Uno de esos abrazos en los que sobran todas las palabras. No tenia nadie de quien recibirlo, todas sus amigas tenían novio y estaban pendientes únicamente de ellos. Lo único que le quedaba era su familia. Esa familia que estaba repleta de adultos, a los que solo les importaban cosas estúpidas como eran el dinero, o el trabajo. Nunca nadie de su familia se había dado cuenta de que ella estaba mal. Y pocas veces había recibido ánimos. Las veces que la animaban eran en los días en los que tenia exámenes. Esos días en los que todos los padres intentan que sus hijos estudien, que saquen adelante el curso. Así pues, Mery se sintió totalmente sola. Llego a casa y sin saber que hacer encendió su ordenador. Siguió llorando mientras escuchaba las canciones de Speed y ella. Era como si de alguna forma las hubieran compuesto las mentes de ellos dos, reflejando a la máxima exactitud todos sus sentimientos.
“Me voy perdiendo en tu aroma, me voy perdiendo en tus labios que se acercan susurrando, palabras que llegan a este pobre corazón. “ Palabras que no volverá a escuchar, piensa. Y absorta en esas canciones…
-Paul: hola!
-Mery: hola
-Paul: que tal todo?
-Mery: afrontando la vida… y tu?
-Paul: bien. Como? Que t pasa?
-Mery: que la vida no siempre es como deseamos por mucho que lo intentemos…
-Paul: Tienes razón, pero tenemos de aprovecharla al máximo. Escucha. Hay cosas que pasan porque tienen que pasar. No lo sé, pero a mis dieciséis años no le doy demasiada importancia a eso. Tienes q cometer errores porque la vida consiste en eso, aprender de ellos y vivir. Tienes que saborear cada minuto, cada segundo. Porque cada año q crecemos vamos perdiendo un buen trozo de ilusión y esperanza. No. Yo tampoco lo entiendo porque las cosas nos acaban saliendo mal pero sabes q no me lo puedes negar. Hay cosas que merecen la pena vivirlas. Son cosas que no se buscan, sino que encuentran. Así, sin más. Rápido. Especial. Bonito. Nada es fácil, eso lo sabemos todos, pero hay q luchar, hasta mas no poder.
-Sonríe- Mery: gracias, intentare ser tan positiva como tú. Me voy a dormir, he tenido un día ajetreado. Buenas noches
-Paul: Buenas noches.
Apagó el ordenador, se puso el pijama y se fue a dormir. No acababa de entender las palabras que le había dicho Paul, la verdad, tenía razón pero nunca habían hablado mucho. Sí, se conocían desde hace mucho tiempo era uno mas de la pandilla pero nunca había tenido tiempo para conocerle un poco más. Quizás sea hora. Pensó. Alo mejor él la comprendía, podrían llegar a ser grandes amigos algún día. Porque en esa corta conversación lo había demostrado.
1
Y allí se encontraba Mery. Mirando por la ventana esa mañana algo triste, aún sin sol. Esperando a que Speed le viniera a buscar, como cada día. Y encontrarse otra vez con sus labios para poder sonreír. Hubo tan solo un pequeño problema. Él, no apareció. Ni dio señales de vida. Ese día se dirigió pensativa al instituto, cursaba ya último año, por fin. Pensaba en su relación con Speed, nunca havia sido tan larga con ninguno otro chico quizás él era diferente, quizás a él le importaba tanto como solía decir…Llego al instituto, algo desconcertada por ir tan sumida en sus pensamientos. La clase comenzó y ella sintió que estaba totalmente sola en el aula. Si, sabía que sus compañeros estaban allí, pero ella se sentía sola. El pupitre que él ocupaba todos los días hoy descansaba totalmente solo y en silencio. Nunca había pasado nada igual. Todos los días había ido a buscarle a su casa para ir juntos, y cuando no podía ir le avisaba. Siempre. Excepto ese día. ¿Un accidente con la moto? ¿Estará en el hospital y por eso no me ha llamado? Y Jessica tampoco había venido pero en ella era habitual, solía hacerlo muy a menudo y sin avisar a nadie, se saltaba las clases casi todas las mañanas fingiendo un dolor muy agudo de estómago justificado por su madre. Era costumbre ya. El que le preocupaba era Speed... ¿Dónde estaría? Y lo más importante ¿Cómo estaría?
Reunió con sus amigas y les pregunto a ver que sabían sobre Jessica.
-¿Qué le pasaba hoy a Jessica? ¿Alguna sabe por que no ha venido?
-Que va, ni idea. Habrá quedado con otro de esos chicos que le gustan… Habrán ido a dar una vuelta o así, ya sabes.-Le contestó Ann.
-Si, no es raro en ella. Yo estoy preocupada por Speed. No ha venido y no sé nada de el. Tengo miedo de que le haya pasado algo.
-No seas tan negativa, vamos. Tendrá una buena explicación, ya lo verás.-Le dijo su otra amiga Maddie al verle verdaderamente preocupada. Ellas dos se parecían mucho, las dos eran cariñosas y fieles.
-¡Eso espero! -Le contesto algo mas esperanzada Mery
El día pasó muy despacio y nadie dio señales de vida, continuaba muy preocupada. Ese día sin motivo alguno fue por el parque “Los tres vientos” en vez de por las callejuelas de siempre. Se detuvo en frente de él. Embobada mirando los niños pequeños jugando, jugando con cualquier cosa, utilizando su imaginación al máximo. Como con pequeñas cosas pueden ser felices, ilógico en el mundo de los adolescentes. Entre la felicidad de todos aquellos niños encontró su tristeza y de repente todas sus preocupaciones desaparecieron porque Speed se encontraba allí, sano y salvo como mínimo. No lo podía entender ¿Qué hacia con Jessica?
Reunió con sus amigas y les pregunto a ver que sabían sobre Jessica.
-¿Qué le pasaba hoy a Jessica? ¿Alguna sabe por que no ha venido?
-Que va, ni idea. Habrá quedado con otro de esos chicos que le gustan… Habrán ido a dar una vuelta o así, ya sabes.-Le contestó Ann.
-Si, no es raro en ella. Yo estoy preocupada por Speed. No ha venido y no sé nada de el. Tengo miedo de que le haya pasado algo.
-No seas tan negativa, vamos. Tendrá una buena explicación, ya lo verás.-Le dijo su otra amiga Maddie al verle verdaderamente preocupada. Ellas dos se parecían mucho, las dos eran cariñosas y fieles.
-¡Eso espero! -Le contesto algo mas esperanzada Mery
El día pasó muy despacio y nadie dio señales de vida, continuaba muy preocupada. Ese día sin motivo alguno fue por el parque “Los tres vientos” en vez de por las callejuelas de siempre. Se detuvo en frente de él. Embobada mirando los niños pequeños jugando, jugando con cualquier cosa, utilizando su imaginación al máximo. Como con pequeñas cosas pueden ser felices, ilógico en el mundo de los adolescentes. Entre la felicidad de todos aquellos niños encontró su tristeza y de repente todas sus preocupaciones desaparecieron porque Speed se encontraba allí, sano y salvo como mínimo. No lo podía entender ¿Qué hacia con Jessica?
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